miércoles, 1 de mayo de 2013

EL CANTO DE LAS SIRENAS


I

Al final del episodio, Penélope no ha querido reconocerme,
Tocó mi rostro extrañada y ha cerrado tras de sí la puerta;
La cerró, con esa suavidad que le caracteriza.

Entre más terso es su trato, más duele la distancia que abre.

El sol mancha la clara fachada, con sus colores cálidos.


II

Apenas me alejo y doy media vuelta
Y ya la mar me extiende sus brazos cristalinos.
Sus labios húmedos se abren y besan salados las plantas de mis pies,
Los tobillos, los muslos, las heridas.
Abraza mi torso con sus piernas de agua
Mientras clava en mí su mirada azul,
Abierta, como el horizonte inabarcable.


Y yo volteo a Tierra
Cuando Penélope mira la escena desde su ventana de Johari,
Observa si, tras el cristal más empañado;
Tal vez por ello no ve mi brazo y mi mano que la llaman:
¿Pensará que soy un ser anfibio?
¿Acaso es cierto el rumor que corre por el puerto?
¿Es Poseidón mi padre?


III

En tanto, la mar más húmeda que ayer, me abre de par en par
Sus piernas ardientes, submarinas.
El sol se oculta en el horizonte.
A lo lejos,
Comienza a escucharse de nuevo,
El hermoso canto de las sirenas.


                                                                              Antonio Jiménez.
                                                                              01/MAYO/2013
                                                                              Querétaro, Mex.